3 de abril de 2012

Articulo Semanal 030412

                                            Articulo Semanal 030412

El brazo mercenario contra Antorcha



Homero Aguirre Enríquez 

En su edición de marzo, la revista mensual “Nueva Era” publicó un escrito de Fátima Monterrosa, titulado “El brazo verde de Peña Nieto”, en donde, como veremos a continuación, esta eximia comunicadora hace a un lado no sólo la ética periodística sino la aritmética elemental que enseñan en la escuela primaria.

Al igual que en otros “trabajos” previos de ella, transmitidos contra nosotros en una televisora nacional, en éste resulta obvio, desde el título, que lo que busca es desprestigiar al precandidato priista a la Presidencia de la República, enlodando a sus aliados para que resulte enlodado también él, y pierda así adhesiones y votos en la elección venidera. A pesar de que no estamos ante un trabajo periodístico limpio, sino ante una consigna que no admite razonamientos (por ejemplo, a pesar de que ya le demostramos que no invadimos ningún predio en Cuautlalpan, Texcoco, ella impasiblemente vuelve a escribir que es “una invasión y un regalo de Peña Nieto”) veo necesario aclarar algunos puntos que, de no responderse, algún lector pudiera interpretar como una aceptación nuestra de lo que ahí se dice.

Monterrosa acusa a nuestro dirigente nacional de haber incorporado a las filas de la organización a varios de sus hermanos, cuñados y “compadres”, de mantener junto con ellos el control de ésta y acumular una fortuna “difícil de cuantificar”. Su “técnica periodística” consistió en mezclar mentiras absolutas con información que mucha gente conoce sobre nuestra organización, la mayoría de la cual se encuentra en internet a disposición de quien la busque o es del dominio de cualquier “oreja” de quinta categoría,  pero que Fátima presenta como si fuera un descubrimiento digno del premio Pulitzer, además de manipularla y maquillarla a su antojo; por ejemplo: no le gustó que nuestro portal diga que trabajamos en todas las entidades y somos más de 800 mil (datos de hace varios años), así que “rasuró” la información y le puso que tenemos 200 mil seguidores y estamos en 20 entidades.

Como eso no era suficiente para que sus ataques parecieran un reportaje, se lanzó a buscar “testigos” contra el antorchismo, pero para su desgracia todos resultaron impresentables: Al primer de ellos le mutiló el segundo apellido y la verdadera filiación: lo presentó como José Luis Echeverría, dirigente de la “Federación Social Unidos por la Justicia”. ¿Y por qué tanto afán de esconder el segundo apelativo y colocarle una aceptable piel de líder social al declarante? Por la sencilla razón de que este señor es hijo de Margarita Preisser, conocida como “La Hiena” (ex lugarteniente de la Loba, sentenciada a estar presa de por vida por el homicidio de diez personas), y fue un participante en el reciente ataque e incendio a una secundaria que regenteaban en Chimalhuacán, agresión que perpetraron como represalia contra los padres de familia que decidieron expulsarlos por corruptos y simuladores. Como resultado de esos hechos violentos, varios de los integrantes del grupo están actualmente en la cárcel, pero ahora resulta que en el reportaje este hombre aparece como representante de una justiciera organización social.

El otro dedo acusador contra nuestra organización es una señora que hace años fue sobornada por políticos locales de Ixtapaluca para que traicionara a sus compañeros de lucha, y que le habilitaron esa oficina donde la encontró la acuciosa reportera para invitarla a desempeñar su papel de sicofante, en los 3 minutos de fama que le dieron en las pantallas. Fue necesario que la periodista se inventase un tercer acusador: un individuo grabado a contraluz por una cámara y que, según la coartada de Fátima, “pidió el anonimato por seguridad”. Esta burda farsa, me obliga a preguntar: si alguien graba un rostro en la oscuridad, le deforma la voz y le hace declarar que Fátima Monterrosa vende su pluma y su voz al mejor postor y que le dan un millón de pesos por cada “trabajo”, ¿lo daría por bueno como prueba en su contra? Seguramente diría que no; y también rechazaría las acusaciones de un tipo de esa calaña y de una desertora alquilada para denigrar a sus antiguos compañeros.

Fátima habla de pasajes oscuros y turbios en la historia de Antorcha Campesina, y cree ponernos en jaque al mencionar algunas estaciones de servicio de gasolina. Pero, salvo la conciencia de la reportera, aquí no hay nada turbio: la estructura financiera del antorchismo, no sólo la que tiene que ver con expendios de combustible, es legal y ha sido construida con nuestro trabajo de muchos años, compite en el mercado como cualquier otra, y no está oculta a las autoridades correspondientes ni es protegida indebidamente por nadie; precisamente por eso hay registro público de los negocios y de quienes aparecen como representantes legales o concesionarios, ninguno de los cuales tiene facultades para decidir por encima de los organismos colectivos el destino de las eventuales ganancias ni puede concentrarlas personalmente de ninguna manera; así que la acusación de que hay una fortuna “difícil de cuantificar”, en manos de nuestro dirigente nacional y su familia, es simplemente una canallada. El  trabajo financiero exitoso nos convierte en la única organización que sostiene su lucha con recursos propios, lo que la vuelve verdaderamente independiente del gobierno y de cualquier otra fuerza que no sea la de sus integrantes, y con la autoridad moral suficiente para defenderse de quien intente ensuciarla con calumnias (de paso, aclaramos que es falso que tengamos “hoteles y taxis” en Chimalhuacán, como acusa el testigo protegido de Fátima).

Sigue el lodo: dice que en Oaxaca, “en marzo del 2008, el presidente municipal de San Sebastián Teitipac, del distrito de Cholula, Constantino Valeriano, donó 350 mil pesos al líder estatal de Antorcha Campesina, Gabriel Hernández, para construir las oficinas de una gasolinera. El líder de Antorcha es dueño de la concesionaria de Pemex que se ubica sobre la carretera federal a 80 metros del crucero San Francisco” Para responder, cito parte de la carta que hoy hizo pública nuestro compañero Gabriel, dirigida a la reportera de marras: “El Distrito de Cholula no existe en el Estado de Oaxaca…  El documento (recibo del dinero) lo firma Gabriel Hernández Hernández y mi nombre es Gabriel Hernández García… invito a la reportera que afirma esta mentira  a que públicamente fije hora, día y lugar para que nos presentemos ante los medios de comunicación o ante los órganos de justicia para que me demuestre lo que afirma..”. Sólo agrego que me sumo a esa invitación.

Dice la reportera que en Veracruz, “hace tres meses, el gobierno del estado entregó al Movimiento Antorchista Nacional 48 mil 396 metros cuadrados de tierras de reservas ubicados en la capital Xalapa… el director general del Patrimonio del Estado, Carlos Hernández Martínez, cedió a la representante del Movimiento Antorchista en Veracruz, Minerva Salcedo, el terreno de 48.3 hectáreas…”. Tampoco hay nada ilegal y censurable aquí: se trata de la entrega de lotes a personas sin vivienda, algo que parece molestarle mucho a Fátima Monterrosa, a la que además le aclaro que esa superficie en metros, no equivale a 48.3 hectáreas, sino a 4.8, por lo que le recomiendo tomar un curso de aritmética en alguna escuela primaria.

Finalmente, sostengo que los miembros de la familia Córdova Morán que ocupan puestos de dirección, están ahí por sus méritos, reconocidos libremente por mayoría cada vez que que hay una elección de la dirigencia, igual que se procede con cualquier otro miembro de esta organización. La militancia en el Movimiento Antorchista y el carácter de dirigentes que tienen varios miembros de esa familia no son un secreto ni una vergüenza; al contrario, los antorchistas les tenemos un gran afecto y respeto a todos ellos porque, junto con varias decenas más de hombres y mujeres, son constructores y dirigentes principales de nuestra organización, que después de 38 años ha logrado consolidarse como una de las más grandes y mejor estructuradas de México, crecimiento y fortaleza por las que precisamente ahora somos blanco de ataques y calumnias, como éstos que protagonizan Fátima Monterrosa y su cohorte de atacantes anónimos, atorrantes y tránsfugas.

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