Articulo 090512
Ingenios corrosivos:
campañas negras
*Aquiles Montaño Brito
“No hace falta tener razón, basta un ingenio corrosivo y una
buena producción para poner en jaque a la mejor propuesta electoral. Por la
misma razón que las buenas noticias no venden portadas de periódicos y la
maledicencia sobre el prójimo sigue siendo el mejor material para la
conversación sabrosa, los mensajes de una campaña sucia tienen mayor potencial
de retención y propaganda que la mejor de las ideas de gobierno que pueda
esgrimir un candidato (…) Hay una parte útil en todo este asunto. Las campañas
de contraste ayudan a un mejor debate de los temas”. Ésa es la cita, que tomé
de un artículo que leí en un conocido diario de circulación nacional.
Me interesa resaltar el contenido del escrito, porque, como él
mismo concluye, “podemos estar seguros de que las campañas sucias serán vistas
como el recurso más socorrido y desesperado para tratar de cerrar (la) brecha”
entre los candidatos presidenciales del PRD y del PAN y el candidato del PRI,
que va adelante.
Ha pasado un mes desde el arranque de las campañas políticas
de 2012, y el escenario de las preferencias electorales no ha cambiado;
prácticamente, las cosas siguen igual. Al viernes 4 de mayo, según la encuesta
de Milenio GEA/ISA, Enrique Peña Nieto tenía 49 por ciento de las preferencias;
Josefina Vázquez Mota 27 y Andrés Manuel López Obrador iba en el tercer sitio
con el 22. Haciendo aritmética, la candidata de Acción Nacional tendría que subir
poco más de 10 puntos por mes, en los dos que restan de campaña electoral, para
alcanzar al priista. Ésta es la razón de que su equipo de asesores realice esfuerzos
desesperados para restarle puntos al abanderado priista, mientras aquélla los
intenta capitalizar.
A falta de propuestas serias para combatir los problemas del
país, entran en acción las campañas negras. Todos los días, nos tenemos que
desayunar, comer y merendar la frasecita de “Peña no cumple”, acuñada por el
PAN, y que “critica” “las mentiras” de Peña, en el cumplimiento de sus compromisos
cuando fue gobernador del Estado de México. Es cierto que la frase tiene alto
potencial de retención, que no tiene razón (cuando menos no absolutamente) y
que tiene un ingenio corrosivo. Pero de ahí no se desprende su utilidad, ni que
sirva para “un mejor debate de los temas”.
La efectividad de las críticas se mide según ayude a
encontrar la raíz de error y contribuya a la enmienda de éste; pero, además, la
crítica saludable tiene su tiempo preciso, pasado el cual ya no sirve para lo
que fue pensada. Una crítica a destiempo y dicha en mal momento sólo ayuda a
que las malas conciencias se regodeen con el desprestigio del adversario. Nada
más.
Por mucha salsita que le pongan a las elecciones, y mucho
debate que generen, las críticas fuera de tiempo y dichas para desprestigio del
adversario son palabrería, a cuyo paso dejan un aroma a descomposición, en
primer lugar de quien las sostiene.
Las campañas negras, las críticas negativas, tienen éxito
solamente en aquellas sociedades que no está acostumbradas a razonar. Una frase
golpeadora, con buena dosis de “ingenio corrosivo”, tiene el objetivo de que el
ciudadano común se la aprenda de memoria, pero no de que le busque contenido y
compruebe con la realidad si es verdadera o no. Son pensadas para que el elector
se las coma sin haberlas digerido. El éxito de las campañas negras se funda en
que no exigen que el ciudadano piense, un proceso que ha dado resultado para la
mayoría de los programas de televisión.
Esto quiere decir que el PAN y su desangelada candidata
Josefina Vázquez Mota, cuya estrategia actual se funda en el golpeteo mediático
al candidato del PRI, están exigiendo a la sociedad que vote con el hígado y no
con el cerebro. De esta guisa se sigue los panistas desdeñan la capacidad de
razonar de los mexicanos, y nos manda desperdicio, creyendo que nos lo
comeremos. El león, cree que todos son de su condición. Lo mismo pasa con el
IFE, que solapa la transmisión de los spots
denostativos a nivel nacional y en todos los horarios posibles; él, que debería
ser el primero en pugnar por una democracia más razonada. Por eso es correcto
cuando Peña Nieto afirma que no se pondrá a contestar los ataques de sus
adversarios, porque sería ingenuo responder con razones y argumentos una
campaña que no tiene ni razones ni argumentos.
Al parecer, el pueblo de México no ha hecho caso de la
campaña negra del PAN, y eso se demuestra con los datos que ofrecen día a día
las encuestadoras, en cuyos números se refleja que la campaña negra contra Peña
Nieto en televisión nacional no ha tenido los resultados que sus creadores habían
soñado, debido a dos cosas: primero, que el PAN ha perdido credibilidad como gobierno,
y segundo, que los ciudadanos mexicanos están –quizá como consecuencia de los
primero- razonando más su voto.
Las propuestas de las campañas electorales deben revisar los
males del país y la forma de resolverlos definitivamente; ésa sería una buena
estrategia de campaña. Por ejemplo, ¿cómo terminar con la miseria de 85
millones de mexicanos? ¿Cómo salir de nuestro atraso educativo? ¿Cómo generar
más y mejores empleos? ¿Cómo terminar con el crimen desde su raíz? Las
respuestas a estas preguntas son las que esperamos los electores, y las que candidatos
y especialistas en “marketing político” deberían proponer.
La guerra de lodo, las campañas negras y el “ingenio
corrosivo”, no resolverán los graves problemas que enfrenta el país, ésa es la
única razón de mi inconformidad con la campañita televisada del PAN.
*Vocero del Movimiento Antorchista en Puebla.
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