Articulo Regional 020512
¿Las inconsistencias del libelo de Fátima Monterrosa auguran una Nueva
Era de lodo y agresiones?
*Tito Ramírez García
En una reciente
edición de la revista mensual Nueva Era, a través de un reportaje cuyo título
es totalmente ajeno al cuerpo del escrito, la pseudoperiodista Fátima
Monterrosa busca una manera de desquitarse, luego de una vapuleada intelectual
que le haya propinado el Ing. Aquiles Córdova Morán, en un artículo cuya
publicación se lleva a cabo en diversos medios de todo el país.
Desde que los
medios masivos de comunicación aparecieron, la propagación de las ideas se ha
ido elevando y, por eso, los poderosos no han escatimado la manera de
utilizarlo maniobrando a su favor con la información que poseen, al más estilo
del propagandista nazi Paul Joseph Goebbels,en el sentido de queuna mentira repetida muchas
veces se puede convertirse en verdad.
Al leer el mencionado reportaje, me
puse a reflexionar sobre el desprecio total de la cultura en nuestro país y la
poca promoción de la lectura de comprensión y, sobre todo, de la falta de
discusión de altura de los políticos y de la casi nula participación política
del ciudadano común, del pueblo. Debido a que, para empezar, como dije en un
principio, el título no coincide en absoluto con el contenido del reportaje,
pero principalmente por la forma y las inconsistencias del libelo. Veamos:
1.- La reportera empieza afirmando
que el Ing. Aquiles Córdova Morán ha acumulado “tantos bienes materiales y
empresas que es difícil cuantificar la fortuna económica del líder nacional y
su familia regada en 20 estados del país”, pero en su reportaje no menciona
ninguna propiedad de nuestro dirigente nacional, le pregunto: ¿en qué basa la
afirmación entonces?
2.- Fátima
Monterrosa, en otro párrafo adelante (de su reportaje), sostiene que los
familiares, cuñados y compadres del dirigente nacional antorchista mantienen el
control de nuestra organización. Y ya que buena parte de su “investigación” la
tomó de la página del mismo Movimiento Antorchista, no leyó acaso, que hay una
Dirección Nacional con varias decenas de miembros. Finalmente, los que
podríamos afirmar algo sobre la forma en que se dirige la organización somos
quienes estamos dentro, no los que tratan de “adivinar”. Pues nosotros no
cuestionamos la forma de vida de personas morales y físicas, no necesitamos
hacerlo salvo que ello suponga alguna agresión contra nuestra legítima lucha.
3.- En otro
apartado afirma que “La historia de Antorcha Campesina tiene más pasajes
oscuros y turbios que beneficios para sus allegados del campo”. Para empezar le
aclaro a la mencionada periodista que nuestra organización de lucha ha pasado a
llamarse Movimiento Antorchista Nacional, puesto que trabajamos con campesinos,
estudiantes, colonos de las periferias de las ciudades, obreros, maestros,
transportistas, comerciantes y todos los pobres que se nos acerquen; por tanto,
tampoco somos 200 mil ni estamos en 20 estados, estamos en todo el país (31
entidades y el Distrito Federal). Pero sobre su aserto, yo le pregunto: ¿en
dónde demuestra los pasajes oscuros y la falta de beneficios para los
antorchistas?, de ser como ella afirma ¿por qué no cae por sí misma, cuando no
beneficia a sus agremiados?. Precisamente lo que le duele a muchos (entre
ellos, a los patrocinadores de Fátima) es el crecimiento exponencial del
Movimiento Antorchista. Así podríamos
seguir enumerando las inconsistencias de sus afirmaciones y su falta absoluta
de ética periodística, pero lo considero innecesario.
Sobre las
gasolineras que menciona y las pruebas que exhibe en su escrito, ¿acaso alguna
vez Antorcha lo ha negado? Los antorchistas somos realmente orgullosos y le
diré a Monterrosa que nuestra organización no sólo se sostiene de los negocios
que posee, también realiza rifas, bailes, kermesses, colectas públicas y toda
actividad lícita para recaudar fondos para la lucha: eso no es ninguna
vergüenza, porque lo hacemos para ser auténticamente independientes y no andar
mendigando limosnas como sí lo hacen quiénes ponen su pluma y sus vísceras al
servicio del mejor postor, sin tener en cuenta el sufrimiento de la gente más
humilde (entre ellos, los antorchistas). Además, ¿de cuándo acá es delito
poseer negocios?
Confieso que me
duele no haber formado parte de la primera generación de antorchistas, porque
las dificultades eran mayores y los méritos más visibles; pero sé a ciencia
cierta (a través de las notas históricas) que muy buena parte de los ataques
que se han cernido sobre la lucha de la gente pobre provinieron siempre de los
poderosos y precedieron otro tipo de agresiones mayores. Contra Antorcha han
despotricado muchos que vieron cómo, con la educación política y la organización
de la gente pobre, fueron perdiendo su poder caciquil; no obstante, a medida
que crecemos, los intereses que lastimamos son más grandes y los enemigos son
más, en cantidad y calidad y, sobre todo el odio hacia nuestra lucha es mayor
de parte de los que siempre han tenido el poder y lo consideran un designio
divino y no como una concesión del pueblo, cuya mayoría es pobre.
Habría que
reflexionar verdaderamente por qué tanta insistencia de Fátima Monterrosa en
atacar al Movimiento Antorchista y justo en los tiempos que corren (por las
campañas políticas). Me da la impresión que tiene algo que ver el darle mucho
peso en su reportaje, a las declaraciones del hijo de una presa por homicidio y
lesiones en grado consumado, como los es José
Luis Echeverría, representante de la Federación Social Unidos por la Justicia. ¿Será que los padrinos que instigaron la
agresión a Antorchistas en Chimalhuacán sean los mismos que hoy están
preparando una nueva agresión contra Antorcha? Amigos nos han comentado que uno
de los hombres poderosos del Estado de México apadrinaba a Guadalupe Buendía,
alías “La Loba” (autora intelectual y participante material en el homicidio de
varios antorchistas), y hoy es también uno de los más rabiosos opositores del
crecimiento de Antorcha en una zona del Estado de México que considera su
feudo. Reitero la pregunta inicial ¿detrás de esta Nueva Era de ataques con los
mismos sucios remiendos se cocinará una agresión mayor contra Antorcha?
Esperemos que no, pero si así fuera, hemos de advertir a los enemigos que el
niño ya creció.
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