2 de mayo de 2012

Articulo Regional 020512



                                                                                              Articulo Regional  020512

¿Las inconsistencias del libelo de Fátima Monterrosa auguran una Nueva Era de lodo y agresiones?


*Tito Ramírez García

En una reciente edición de la revista mensual Nueva Era, a través de un reportaje cuyo título es totalmente ajeno al cuerpo del escrito, la pseudoperiodista Fátima Monterrosa busca una manera de desquitarse, luego de una vapuleada intelectual que le haya propinado el Ing. Aquiles Córdova Morán, en un artículo cuya publicación se lleva a cabo en diversos medios de todo el país.

Desde que los medios masivos de comunicación aparecieron, la propagación de las ideas se ha ido elevando y, por eso, los poderosos no han escatimado la manera de utilizarlo maniobrando a su favor con la información que poseen, al más estilo del propagandista nazi Paul Joseph Goebbels,en el sentido de queuna mentira repetida muchas veces se puede convertirse en verdad.
Al leer el mencionado reportaje, me puse a reflexionar sobre el desprecio total de la cultura en nuestro país y la poca promoción de la lectura de comprensión y, sobre todo, de la falta de discusión de altura de los políticos y de la casi nula participación política del ciudadano común, del pueblo. Debido a que, para empezar, como dije en un principio, el título no coincide en absoluto con el contenido del reportaje, pero principalmente por la forma y las inconsistencias del libelo. Veamos:

1.- La reportera empieza afirmando que el Ing. Aquiles Córdova Morán ha acumulado “tantos bienes materiales y empresas que es difícil cuantificar la fortuna económica del líder nacional y su familia regada en 20 estados del país”, pero en su reportaje no menciona ninguna propiedad de nuestro dirigente nacional, le pregunto: ¿en qué basa la afirmación entonces?

2.- Fátima Monterrosa, en otro párrafo adelante (de su reportaje), sostiene que los familiares, cuñados y compadres del dirigente nacional antorchista mantienen el control de nuestra organización. Y ya que buena parte de su “investigación” la tomó de la página del mismo Movimiento Antorchista, no leyó acaso, que hay una Dirección Nacional con varias decenas de miembros. Finalmente, los que podríamos afirmar algo sobre la forma en que se dirige la organización somos quienes estamos dentro, no los que tratan de “adivinar”. Pues nosotros no cuestionamos la forma de vida de personas morales y físicas, no necesitamos hacerlo salvo que ello suponga alguna agresión contra nuestra legítima lucha.

3.- En otro apartado afirma que “La historia de Antorcha Campesina tiene más pasajes oscuros y turbios que beneficios para sus allegados del campo”. Para empezar le aclaro a la mencionada periodista que nuestra organización de lucha ha pasado a llamarse Movimiento Antorchista Nacional, puesto que trabajamos con campesinos, estudiantes, colonos de las periferias de las ciudades, obreros, maestros, transportistas, comerciantes y todos los pobres que se nos acerquen; por tanto, tampoco somos 200 mil ni estamos en 20 estados, estamos en todo el país (31 entidades y el Distrito Federal). Pero sobre su aserto, yo le pregunto: ¿en dónde demuestra los pasajes oscuros y la falta de beneficios para los antorchistas?, de ser como ella afirma ¿por qué no cae por sí misma, cuando no beneficia a sus agremiados?. Precisamente lo que le duele a muchos (entre ellos, a los patrocinadores de Fátima) es el crecimiento exponencial del Movimiento Antorchista. Así podríamos seguir enumerando las inconsistencias de sus afirmaciones y su falta absoluta de ética periodística, pero lo considero innecesario.

Sobre las gasolineras que menciona y las pruebas que exhibe en su escrito, ¿acaso alguna vez Antorcha lo ha negado? Los antorchistas somos realmente orgullosos y le diré a Monterrosa que nuestra organización no sólo se sostiene de los negocios que posee, también realiza rifas, bailes, kermesses, colectas públicas y toda actividad lícita para recaudar fondos para la lucha: eso no es ninguna vergüenza, porque lo hacemos para ser auténticamente independientes y no andar mendigando limosnas como sí lo hacen quiénes ponen su pluma y sus vísceras al servicio del mejor postor, sin tener en cuenta el sufrimiento de la gente más humilde (entre ellos, los antorchistas). Además, ¿de cuándo acá es delito poseer negocios?
Confieso que me duele no haber formado parte de la primera generación de antorchistas, porque las dificultades eran mayores y los méritos más visibles; pero sé a ciencia cierta (a través de las notas históricas) que muy buena parte de los ataques que se han cernido sobre la lucha de la gente pobre provinieron siempre de los poderosos y precedieron otro tipo de agresiones mayores. Contra Antorcha han despotricado muchos que vieron cómo, con la educación política y la organización de la gente pobre, fueron perdiendo su poder caciquil; no obstante, a medida que crecemos, los intereses que lastimamos son más grandes y los enemigos son más, en cantidad y calidad y, sobre todo el odio hacia nuestra lucha es mayor de parte de los que siempre han tenido el poder y lo consideran un designio divino y no como una concesión del pueblo, cuya mayoría es pobre.

Habría que reflexionar verdaderamente por qué tanta insistencia de Fátima Monterrosa en atacar al Movimiento Antorchista y justo en los tiempos que corren (por las campañas políticas). Me da la impresión que tiene algo que ver el darle mucho peso en su reportaje, a las declaraciones del hijo de una presa por homicidio y lesiones en grado consumado, como los es José Luis Echeverría, representante de la Federación Social Unidos por la Justicia.  ¿Será que los padrinos que instigaron la agresión a Antorchistas en Chimalhuacán sean los mismos que hoy están preparando una nueva agresión contra Antorcha? Amigos nos han comentado que uno de los hombres poderosos del Estado de México apadrinaba a Guadalupe Buendía, alías “La Loba” (autora intelectual y participante material en el homicidio de varios antorchistas), y hoy es también uno de los más rabiosos opositores del crecimiento de Antorcha en una zona del Estado de México que considera su feudo. Reitero la pregunta inicial ¿detrás de esta Nueva Era de ataques con los mismos sucios remiendos se cocinará una agresión mayor contra Antorcha? Esperemos que no, pero si así fuera, hemos de advertir a los enemigos que el niño ya creció.

*Integrante del comité seccional del Movimiento Antorchista en Zacapoaxtla.

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